Te voy a ser honesto porque aquí la teoría se cae rápido.
Una batería LiFePO4 de buena marca está diseñada para dar entre 3000 y 6000 ciclos de carga y descarga al 80 por ciento de profundidad. Si la usas todos los días, como es tu caso, un ciclo diario equivale a 365 ciclos al año. Eso significa que la batería debería durarte entre 8 y 15 años según el papel. Pero en Cuba, con apagones de 20 horas, calor constante y equipos que a veces no son de la mejor calidad, la realidad es otra.
Lo que mata las baterías aquí no es solo el ciclo. Es la temperatura. Una LiFePO4 pierde vida cuando trabaja por encima de 35 grados durante muchas horas. En un apartamento cerrado, sin aire, en agosto, la batería puede estar a 40 grados o más mientras se descarga. Eso le roba años. También le afecta que la cargues con un regulador barato que no respeta el voltaje exacto de corte, o que el inversor la estruje pidiendo picos de arranque. Si la instalación no es limpia, esa batería de 10 años se queda en 4 o 5.
Con un uso diario y descargas profundas, en el mejor de los casos, te va a durar 6 o 7 años. En el peor, con calor extremo y mala instalación, 3 o 4. La clave está en tres cosas: no bajar del 20 por ciento, comprar un regulador que corte en 12 voltios exactos, y ponerla en un lugar ventilado, lejos de la nevera caliente. Si haces eso, le sacas el jugo. Si no, los 10 años son un cuento de feria.
Mi consejo: cómprala pensando en 5 años y todo lo que dure después es ganancia. Y no la castigues descargándola a cero todos los días. Un ciclo a media descarga alarga el doble la vida.