Para lo que tú necesitas, te voy a decir claro: 24V es tu mejor opción. Ni 12V ni 48V.
Vamos por partes.
Con 12V, el sistema es más barato al inicio porque los inversores y reguladores son más económicos, y puedes empezar con una sola batería. Pero tiene un problema serio: para mover la nevera y los ventiladores, la corriente que va a circular por los cables es alta. Eso obliga a usar cables gruesos y caros, y aun así hay pérdida de energía por el camino. Mucha gente empieza en 12V por ahorrar y al año se arrepiente porque los cables se calientan o el inversor no rinde igual cuando la batería baja de voltaje.
Con 48V, la eficiencia es mucho mayor y los cables pueden ser finos, pero los equipos son más caros y menos comunes en Cuba. Además necesitas cuatro baterías en serie sí o sí, y si una se daña, todo el banco sufre. Para una casa pequeña con nevera y dos ventiladores, 48V es un cañón para matar un mosquito.
Con 24V, tienes el equilibrio perfecto. Puedes conectar dos baterías de 12V en serie, que se consiguen en cualquier parte. Los cables ya no necesitan ser tan monstruosos como en 12V. La corriente se reduce a la mitad comparada con un sistema de 12V para la misma potencia. Y los inversores de 24V son fáciles de encontrar y a buen precio. Un inversor de 1500W a 24V con un banco de baterías de 200Ah te mueve la nevera, los ventiladores y te sobra para cargar teléfonos y un bombillito más.
Un detalle importante: si vas a 24V, compra baterías del mismo modelo y de la misma edad. No mezcles una nueva con una vieja, porque la vieja va a lastrar a la nueva y las dos van a rendir mal. Y ponle un regulador MPPT de 24V que acepte tus paneles, para que la carga sea limpia.
Empieza en 24V y no te compliques. Es la base más fácil de crecer después sin botar lo que compraste.